viernes, 28 de octubre de 2016

Cómo empezar.

El hombre vive inmerso en su entorno. Es indispensable al observarlo despojar la observación de la mayor cantidad de prejuicios posible. Habrán de entenderse los prejuicios como una conclusión prematura y pretendidamente absoluta, lo que lo transforma en óbice fundamental en la averiguación de cualquier verdad pues, lógica mediante, el prejuicio sería la Verdad Revelada y por lo tanto la tarea deviene en abstracto. ¿Cuál sería la verdad a averiguar si ya es conocida? Sumados, los prejuicios son capaces de copar un análisis prácticamente en su totalidad, impidiendo de ésta manera su estudio y su crítica.

De considerar sin prejuicios surge la posibilidad de rastrear patrones, tanto individuales como colectivos, tanto conscientes como inducidos o naturalizados. La tarea es dilucidarlos para poder someterlos al rigor científico y extraer nuevas concepciones. El conocimiento que brota naturalmente del estrujamiento intelectual desprejuiciado no es otra cosa que la savia humana producida por la existencia misma y sometida por el medio que la rodea, asistiendo a la evidencia más clara sobre los vaivenes del Amor-Miedo.

Toda persona lanzada al mundo disfruta y padece por igual de sus verdades objetivas: la fuerza de gravedad o el Sol están ahí y caminamos con éstos fenómenos. Todo elemento ajeno a los de este tipo, vale decir, aquellos susceptibles de ser modificados por la voluntad individual o colectiva, es opcional a la existencia en la medida de que es fruto de la coyuntura que lo ve nacer y no un elemento perenne. Todo aquello de lo que se toma consciencia de su carácter temporal es elemento válido para ser transformado en algo superador.

Por eso debe educar primero al corazón, antes que resolver íntegramente con su intelecto. Los sentimientos unen más vidas que las ideas, pues éstas son consecuencia directa de los primeros al ser tamizados por nuestras herramientas de comprender la realidad. Una vez más, si éstas son el resultado meras mecanizaciones emocionales entonces los prejuicios sienten por nosotros y así es probable que los sentimientos no sean acordes a la realidad individual ni colectiva. Serán vagabundos del rencor.

No habré de permitir que nadie bajo mi mando desconozca estas premisas.

Capitán Milanesas con Puré.

jueves, 20 de octubre de 2016

Los brutos también se asustan

La brutalidad conceptual que manejamos es tremenda: el valor intrínseco de una afirmación es tomado culturalmente como la negación de otras, con la misma arbitrariedad con la que se manejaría un déspota, sólo que éstos maniqueos lo hacen desde la lógica de la tragedia constante y permanente de los impulsos de re-estructuración social. Y aunque en parte sea cierto que la masificación no necesariamente unifica los conceptos de la misma manera en todos los lugares a donde llega, un proceso intelectual masificado es consecuencia inevitable.

El ansia sociopática es pretenderse por fuera de la locura mundana, con declamaciones abstractas que sustraen al sujeto de la realidad y lo refugia en un espacio cálido de intelectualidad; más, jamás logra sustraerlo de la realidad. Dicha ansia torna toda realidad en abstracciones disvaliosas, perimidas frente al avance científico y a la consciencia de su método como validador de postulados. A través de procesos intelectuales viciados se delimitan o amplían los límites de los postulados para evitar así la llegada inevitable de una síntesis sobre la realidad.

Es así que las lógicas de la autoridad por la autoridad misma son banales creaciones con finalidad de control, dispuestas a custodiar una seguridad y una forma de entenderla: la seguridad que deviene fruto del dominio cultural. La cultura aparece así como una serie de síntesis de realidades agrupadas con cierta lógica a las que adherimos por nuestra correspondencia con el espacio-tiempo que ocupamos. El cuestionamiento de una síntesis de éste tipo es lo que la convierte en postulado, y por lo tanto en un elemento relativo que puede ser superado si se le contrapone una nueva concepción o una nueva realidad.

Los elementos conservadores del orden cultural dominante tienen por función sostener las síntesis, aún cuando hayan sido desfiguradas por las batallas. El control primario conservador no ha llegado aún a la nueva síntesis propuesta (si la hubiera); ni siquiera en el análisis se ha podido adentrar. Se queda en el primer postulado y ya no avanzan más. Porque son conscientes que la cadena lógica cultural entra en peligro al ser cuestionada cualquiera de sus conclusiones. Se permiten seguir sosteniéndolo porque otorga seguridad. La propia, pero seguridad al fin.

lunes, 16 de mayo de 2016

Negar la suerte

Yo vivo en un callejón
Medio oscuro, medio muerto.
Es mi cámara de gas
Las asfixias del lamento.

Una tropa llega a ver
Quién se queja de lo hecho.
Solo un vagabundo más
Dice uno haciendo un gesto

Niego al toque mi pesar
Hago a un lado mis secretos.
No revelo mis verdades,
Que lastiman realidades.

Una misa contemplada
Y para pocos asistentes.
Esos cuatro que solos llegaron
Se juraron no abandonarse.

Las delicias de la carne
Los permisos del dinero
Las historias de vanidades
De hazañas inimaginables

Vagabundo sentimiento
Una impronta desmerecida
Cuatro duques y el lamento
De asistir a un pobre entierro.

lunes, 2 de mayo de 2016

Valentía en los techos

Un espejismo amenaza ser real.
Una idea trasluce una debilidad.
Como un trueno que roba tranquilidad
De una tormenta pronta a comenzar.

Sin cielos limpios he salido a caminar
Un ejercicio pretendo emular,
Buscando un lugar donde meditar
La puta suerte de no merecer.

Un desvío de beodo
Se bifurca ya confuso
Lamentando lo insidioso
De ser artículo de uso.

Paciencia esquiva, obsoleta,
Me abandona por alguien mejor.
Más, ya no tengo temor:
Cuidar de ella no es mi meta.

No hay valor en una huida
Cuando no hay hazaña que contar.
Más, preciso valentía
Hasta volver a andar.

Sin llorar...

lunes, 18 de abril de 2016

Ser mejor (no) es posible

Quisiera saborear por ésta vez
El elixir de la virtud
Convertirme en buena gente
Y ser esclavo de lo aparente

Negarme a los defectos, a los vicios
A las explosiones, las manías y solitarias algarabias.

Deprimirme si hace falta,
Quedarme sin garganta.
Decirme ante el espejo
Lo mucho que me falta.

No me asusta el principado
De valores poco humanos, maniatados y arrastrados.

Y comer de lo amargo aunque moleste más
Y masticarme lo puro del alquitrán.
Entumecer las manos de tanto empuñar, en vano,
La espada de la libertad.

Seducido por falacias e historias
de leyendas, heroes, palacios, valores...

Vanidades de hombres, al fin.

lunes, 11 de abril de 2016

De los Círculos Viciosos

La suspicacia propia de un alma enferma es capaz de entablar relaciones degenerativas entre las suposiciones mala leche de su mente y la precariedad de educación humana que otorgan las instituciones. Las mismas que han sido transformadas en enciclopedias con amplios índices temáticos y nula profundización.

La programación humana se da ante la repetición del estereotipo del erudito malhumorado y ceñudo, que antes que la espada, emplea la lógica para dar batallas propias de una cata de vinos antes que una búsqueda de verdad. La malformación moral mayor de los tiempos que corren es haber creído que la ingesta de conocimientos alimenta el criterio, reemplazando a la experiencia. Que el ceño reemplaza al buen juicio y que una falacia es igualmente válida que el conocimiento probado.

La adquisición de conocimientos desvela el mundo ante los ojos del observador, dotándolo de conocimientos sistematizados de tal manera que las conclusiones llevan de una conceptualización a la siguiente. Aún así, las ciencias exactas posibilitan un perfecto devenir conceptual dado su carácter inmutable. Por otro lado, las ciencias sociales ven constantemente cambiar los postulados y los análisis, como así también sus síntesis, tornando la averiguación de la verdad en un verdadero rally a campo traviesa.

Partir de dogmatismos no científicos en las ciencias sociales equivale a la inutilización total del procedimiento lógico, al dar por sentadas las bases que se intentan descubrir. No hay conclusión que pudiera ser discordante a la misma de la que se partió al principio. En otras palabras, empezando así no puede terminarse de otra manera. 

He aquí un círculo vicioso.


lunes, 4 de abril de 2016

La Batalla Interior

Alterar la consciencia a un nivel perturbador es central para el ser humano. Lograr vencer los conceptos para desfigurarloa y dar paso a lo que sea que pueda venir luego. Conscientes de que el hombre que se afirma a si mismo esta inmerso en un acto heroico, aquel que sosiega su ego se enfrenta con todo lo que mora dentro de él.

Dichos enfrentamientos se suceden sin ningún orden ni control. Todo se golpea con todo y por momentos no hay puerto seguro. Estamos aprendiendo a ser mejores, pero primero debemos salir de allí. En dicha tarea, no hay normas morales, éticas, culturales, religiosas o filosóficas. El camino debe abrirlo quien pretende salir de allí con vida.

Los sistemas de pensamiento pueden otorgar opciones, vectores de pensamiento o simplemente un espacio lo suficientemente cómodo para afrontar la batalla que se libra dentro de uno. Endiosarlos al nivel de verdades reveladas es signo de haber perdido la batalla por ser mejores: nos hemos acostumbrado al caos sin darnos cuenta y nada parece coincidir con lo que pensamos.

Protágoras supo reducir todo a una sencilla sentencia al decir que "el hombre es la medida de todo lo que existe, y de lo que no existe también". Habremos de procurar que lo que nos rodee sea armónico con lo que realmente somos. Y para ello hace falta librar la batalla interior, salir airoso de ella, recopilar las experiencias y aprendizajes y luego volver a ingresar para repetir el proceso la cantidad de veces que sea necesario.

No hay revolución sin revolucionarios.

lunes, 28 de marzo de 2016

Vidrio con gusto a plástico

Nos llenaron de odio y miedo durante 10 años, para erigirse hoy en adalides del amor y el cambio social. Desde la Gripe A, hasta los controles y espionajes con tarjetas de colectivos, sumados a persecuciones con la AFIP poniéndose el sayo de víctimas, justificando a los especuladores financieros y económicos capaces de someter al país a la incertidumbre económica total. Nos sembraron y lo cosecharon. 

Y asustan un poco. No les creo el tono de voz, no les creo la emoción ni las banderas. Creí que habíamos superado la etapa del jardín de infantes en donde nos alcanza con que nos hablen sonriendo y como idiotas; y también creí, que no caerían en las falacias liberales del “cambio” por el cambio mismo, sin preguntar primero la dirección ni el destino, envalentonados solamente por las ansias de ver destruido un sector de la militancia política que supo ser bien instalado como un defecto social. Un cáncer, supieron decirle.

Para pasar a éste estadío de cosas, en el cual un hombre que parece dictar un seminario de autoayuda envalentona una serie de prejuicios para llegar a conclusiones, en un sistema de pensamiento moralista que cree que cuanto antes se concluya un asunto mayor inteligencia se posee. Y que eso sólo se logra en base a los méritos personales, que no existe detrás de el esfuerzo personal un sacrificio social en beneficio de las metas buscadas.

No estamos perdidos, pero si hay una sobrevaloración evidente de un conjunto de frases y conclusiones apresuradas, con una demostración absoluta de ignorancia y brutalidad política, en la cual hay (o habían, hasta antes de ganar las elecciones) un conjunto de hijos de puta que hacían de la corrupción su modo de vida. Más hijos de putas aún los que acompañaban con su voto.

Yo no como vidrio. Detesto a los vendedores porque tengo la certeza de que es el dinero su intención y es el predominio moral su objetivo final. Los reconozco cuando los veo. No, no es Macri el vendedor, más bien es el producto de una venta más grande. Sus globos no representan más que eso: aire. Ni siquiera humo. Aire. El vacío empaquetado es lo mismo que comprar un buzón. Pero eso es responsabilidad del votante. 

No me interesa discutir la intención de votar la proyección política votada. No hay discusión posible porque no hay política de por medio. Triunfaron los intereses de las minorías económicas y especulativas a través del convencimiento de los sectores sociales de que existe una similitud más que evidente entre los intereses de una clase y la otra. La falacia brutal de adultos y jóvenes que bregan por la educación como método de liberación, pero caen al primer sofisma bien empaquetado hasta plantear una suerte de división intelectual con los sectores políticos entre “buenos y malos”.

Eso no es política. Son pareceres. La política se lleva adelante con convicciones, y la “liberación de las fuerzas productivas” significa dólar regulado por el mercado y a éste lo regulan los dueños de la mayor cantidad de capital. Hoy están también en el Estado, elegidos democráticamente. No hay excusas de aquí en más.

lunes, 21 de marzo de 2016

Carne Asada

Se vive en la agonía constante de tener miedo a la muerte, mientras se puede disfrutar de ella al comer un pedazo de carne asada, un huevo frito o un nugget. Porque la muerte es más hermosa cuanto más deliciosa se hace para los apetitos del instinto brutal y cavernario de la supervivencia, soslayada ante una publicidad gigante que hace sombra a ese Sol que tantas veces esperamos ver. Creo que a veces no lo extraño. Y me preocupa, pues gran parte de la naturaleza se va en la relación que se tiene con el astro mayor.

Vea cómo puede dilapidar papeles pintados en molduras de madera, de cerámica, de plástico, de chapas o de aceros para abrazarse con ellas hasta lograr la tranquilidad social que dice la televisión que transmiten. Ver a la gente sonreír nos alegra, está científicamente comprobado; por eso los ponen sonrientes en las publicidades: recibimos el mundo con magnanimidad cuando estamos en actitud de felicidad, ya sea ésta inducida o percibida. Aunque la idea sea horrible, estaríamos dispuestos a deponer nuestros prejuicios.

Virando el horizonte terrestre hacia la estrella polar, el ascenso sería inmediato al ver que de los temas más serios se puede también sonreír. Pero los “temas serios” están cargados de formalidades, de símbolos irreductibles, de moralidad deificadora, de metas que se objetivan en la Panacea de los tiempos modernos de intangibilidad. Ver un tema serio con la generosidad con la que recibimos la publicidad de la gaseosa más vendida fruto de esa sonrisa y actitud jovial podría ser mágico. Podría un tema serio generar felicidad en muchas personas. Pero es peligroso. Se lo debe ensoberbecer, magnificar a puntos inalcanzables, describir con elocuencia inexpugnable e implacable haciéndonos pasar una calculadora con capacidad para relatar su historia en lugar de un verdadero corazón inspirado y conmovido. La formalidad contiene la explosión interna a la que asiste el organismo al sentimentalizar una idea tan poderosa, delimitando su expresión sincera a un conjunto de cortesías colocadas allí estratégicamente para ello.

Aún así, la consciencia de que no todo es inalcanzable prevalece en la inocencia de la niñez. Si cada hombre encarna un niño en sí mismo y la obligación es no olvidar a ese niño, ¿por qué se lo puede ver sólo como un aspecto lúdico emancipado de obligaciones? Fácilmente podría intentar retener la capacidad de asombro de dicha etapa, por sobre el resto de los fenómenos entrañables. De esa manera no sería moralmente aceptable conformarse con una injusticia que ha perdido su virtualidad de asombro frente a la habitualidad de la misma. La costumbre es susceptible de ser malvada, porque también nosotros podemos serlo al acostumbrarnos a una injusticia; y ella depende de nosotros, mientras aún podemos prescindir de la que no nos guste. Nos acostumbramos tanto a las guerras que hasta les pusimos nombre, como si fuera una mascota más.

La naturaleza de la guerra es la expresión adecuada para saber lo que sucede en el microuniverso cerebral cuando chocan las ideas con los mandatos morales programados en su sinapsis. Para volver a sensibilizarnos otra vez acerca de la muerte. Que calentada o asada puede ser el néctar y la ambrosía del Dios Hombre, cosechador de lo que la domesticación de animales ha puesto sobre su cocina para saciar su apetito instintivo. Y parado ahí mismo, en el centro de una gran ciudad, mirando esa publicidad, la sombra que proyecta, la felicidad que intenta transmitirle y el motivo que lo llevó a mirarlo: volver al Sol; porque no hay rostro cuyo propósito haya sido buscarlo para recibir el calor y la luz del mismo, y que no haya sonreído al sentirlo en la piel.

Esa hornalla gigante en el cielo también nos cocina lentamente.

Y otra vez, carne asada...

lunes, 14 de marzo de 2016

Así debe ser morir

No empujen que ya no hay apuro;
Nadie va a ir a ningún lugar
Distinto de aquel a donde van todos
Y que aún no se ha movido.
"Prefiera por la avenida tomar",
Decía el tachero que lo ubicaba.
Nadie lo ubicaba desde hacía tiempo.
Su libertinaje era el mundo imposible.

Noches mágicas en ninguna ciudad.
Palabras inolvidables de ningún otro ser.
La hora del te ya pasó y a nadie importó,
Lloraron los egos de los figuradores:
Querían que todos los vieran.
Lo divino y lo trascendente murieron
Las bellas palabras se confundieron con la vida
Y así no hay causas para quien no produce ningún efecto.

A nadie agradó ser un síntoma,
Una fuga, una tristeza, un desamor,
De fantasías coleccionables,
De esas que se compran en cualquier lugar.
Modelos de padres y sociedades
Van todos al mismo lugar.
Ninguno ha creado nada original
La mayoría las eligió fruto del dolor.

Las causas nobles no fueron propias
Regaladas a lo sumo, divagadas al fin
Vender humo o buzones es lo mismo
Si nada lo contiene y nada tiene dentro.
Amigos tuvo pocos, a lo lejos
El Indio enseñó a preguntarle
Gustavo hizo bellas sus preguntas.
Pero sólo él lo entendió, y para ella era amor.

lunes, 7 de marzo de 2016

Perversión Intelectual

Se ha instalado una práctica intelectual que induce al ser pensante a asumirse como tal a partir de la expresión de determinadas ideas o la defensa de ciertas formalidades, trastornando el aparato cognitivo, impidiendo así la comprensión de la materia política al otorgarle a ésta un carácter estático e inmutable que, sometido a ciertas fórmulas, da como resultado ineludible es la solución inmediata o inminente de la realidad que lo rodea. El dominio de dichas fórmulas no responde en lo absoluto a la Ciencia, su metodología ni su percepción como herramienta; más, se encuentra centrado en un aspecto volitivo revanchista que ennegrece los horizontes de cualquier paisaje.


Plasmado a través de un sistema de pensamiento que vectoriza los valores con las ideas para arribar luego a formar un concepto demasiado generoso de percepción personal, recaen sobre el intelecto humano las posibilidades de soluciones mágicas a cuestiones que no poseen tal carácter. La prostitución de los conceptos al someterlos al academicismo de alta costura ha logrado pervertir el mejoramiento de la comprensión humana del rol social que atañe al hombre en su condición de tal. Se desprende de tal valoración la ausencia absoluta de una conciencia gregaria al punto de privarlo de un espíritu solidario, honrando el salvajismo mismo de la realidad cuando ésta ya es incontenible.


La tergiversación criminal de la paridad ficticia entre ideales y principios morales ha logrado hacer repetir a cualquiera frases cómodas que desligan de todo lo que atañe a la vida en común al lograr la vanagloria del súmmum de las quimeras capitalistas: el esfuerzo personal. Entre malabarismos retóricos, se relame el equilibrista de lo improvisado para verter en la canaleta de las mediocridades una incongruencia más al mejunje ortodoxo de la moral enajenadora de todo pensamiento social. Encierra en sí misma el obstáculo moral de no percibirse como distorsión sino como enaltecimiento del ideal perfectible del hombre. No guarda perfección cuando habla de sí misma como si de Dios lo hiciera.


Un Dios un tanto caprichoso: absoluto y omnipresente, pero incapaz de hacer el mal y susceptible de estar ausente. Pues el miedo ha llevado a moldear un Dios que abarque todos los miedos, que tenga todas las respuestas, que obre en silencio y de forma misteriosa para inhabilitar el proceso inductivo y deductivo propio de la horizontalidad en la que el conocimiento sitúa al hombre al transformar la lente que le transmite el mundo.


Una especie con alto grado de socialización que se enaltece a sí misma por sus logros materiales para luego reclamar justicia social desde la cultura de un trabajo que aún no ha sido totalmente abarcado en su debate, existiendo predominantes materias pendientes en su proposición y formulación, pero que al fin y al cabo aburren.


Porque la práctica intelectual que permea todo ésto en lugar de fascinar aburre. Con ello, impregna de hastío toda expresión y torna al hombre intolerante.


De ésta manera, la derrota cultural es inminente. Cualquier cosa que brille, de aquí en más, será oro.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Ser Goyé de pre-jardín

Un trasfondo de película
Lleva toda su sonrisa,
Una espiga de las llagas
De un borracho en callejón.

Aunque siempre está empardada
Esta suerte arrebatada,
Ha empujado sus certezas
A la misma habitación.

Ahuyentado como hiena
Una densa neblina, espera,
Que antes que descubrir figuras
Lo vuelve a uno fisgón.

Creo entonces que la suerte
Ha llegado a hincarle un diente
A ese órgano indecente
Que han llamado corazón.

Que no vaya a ser probable
Que la vida le derrame
Un bautismo en su homenaje
Y que muera en su dolor.

No es el hombre, no es el hambre,
Se me estrujan bien las tripas,
Que aún no conozco vida
Que no traiga este dolor.