miércoles, 17 de noviembre de 2010

Improvisando...

Es la primera vez que voy a escribir sin haberlo preparado antes. Para quien me lee (mi otro yo) le informo que yo escribo mis artículos en forma previa y los sopeso lo más que puedo para que sea entendible... Me sale más o menos.

Siendo el asco algo que no es necesario sentir con el tiempo, sino que también lo hace en forma inmediata, es que me invito a mi mismo a escribir "lo que salga".

¿Qué me da asco?. La política de los mediocres y el servilismo de los imbéciles. Hoy me asqueé de "6,7,8" al punto tal de terminar viendo "A dos voces" en TN, vil enemigo del gobierno. Mientras escribo ésto habla Agustín Rossi sobre el presupuesto en el mentado programa.

Hoy 6,7,8 manipuló una edición. Me ocupé personalmente de seguir el debate de la Comisión de Asuntos Constitucionales y el episodio al que me refiero es a que TN (único canal que transmitía tal acontecimiento... intereses de por medio, obviamente) al parecer, ya tenía el nombre de la diputada que había presionado a Cinthia Hotton y lo puso en su zócalo antes de que Graciela Camaño terminara de leer la denuncia que Hotton le pasó en sobre cerrado. Denuncia que ya estaba presentada en la justicia.

Graciela Camaño leyó la denuncia empezando por el encabezado, en el cual se relata directamente que la llamada había sido realizada por Hotton a la diputada Patricia Fadel. Recién después de ello, la cámara de TN enfoca a la diputada Fadel, y luego de unos segundos agrega al Zócalo el nombre de ésta última diputada. A un intervalo pequeño, Camaño vuelve a nombrar a Fadel. La cámara de TN estaba sobre Fadel, el zócalo también y ahí editó "6,7,8", decretando que TN ya tenía el nombre con anterioridad a todos los seres comunes. ¡Zapallos!. Desde el encabezado de la denuncia se sabe el nombre de con quien habló la diputada Hotton. A TN no le hacía falta que la denuncia la hubiera redactado Magnetto, lo sabía yo desde Mendoza. Y lo supe al mismo tiempo que todos los que siguieron secuencialmente la transmisión.

¿Por qué me asquea ésto?. Porque, mal que le pese a algún ocasional lector, soy kirchnerista y apoyo fervientemente la gestión. "6,7,8", como programa kirchnerista (en eso no engañaron a nadie, desde el primer programa lo dejaron bien clarito) supo ayudarme a explicar lo que yo muchas veces intentaba decir. Así como también me ayudó alguna que otra columna de Joaquín Morales Solá o de Mariano Grondona.

Ésta edición mezquina me acerca a los detractores del programa. Pues no sólo fue la producción del programa quienes especularon sobre la edición, sino también los panelistas del programa. Juro que esperé que alguno de ellos hiciera la salvedad del encabezado... No lo hizo ninguno. Más bien se empeñaron en armar una conspiración.

No digo que TN tenga razón, no digo que Clarín no sea mala palabra para los periodistas ni mucho menos. Digo que no estuvieron a la altura de las circunstancias (como supieron estar con anterioridad) y que cooperaron para crear una masa imbécil.

Me asqueó y no lo pude evitar.

viernes, 29 de octubre de 2010

Máxima certeza

Esa certeza que ofrece la muerte y le avisa a nuestra esperanza que ella no existe en éstos casos. Para todo lo demás, la deja caminar y que impregne lo que pueda y la dejemos.

Asumiendo que la vida y la muerte son cosas distintas, continúo.

La muerte, como la vida misma, es contradictoria. Cual oxímoron recalcitrante, toma el espacio que le pertenece y el que no le pertenece, también. Se mete en la vida misma y da un cimbronazo que nos descoloca. El desamparo, la tristeza, el menoscabo a la alegría y a la esperanza nos deja perplejos. Las palabras sobran. El cuerpo se sacude... y perdemos.

La muerte no persigue, asecha. El miedo nos pide que la espantemos y no lo vamos a lograr, porque no la espantamos con piedras ni con gritos estridentes. La única certeza es y será que la muerte va a llegar y sólo la podemos esperar.

Aún así, la muerte cumple su función subcutánea: vuelve inmortal a quien toca.

martes, 5 de octubre de 2010

Anotaciones al fallo de la Corte

En principio, cabe aclarar que para llegar a la intancia extraordinaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se requiere que se haga mediante un Recurso Extraordinario Federal.

Lo que Clarín busca es que el artículo 161 de la Ley de Medios Audiovisuales no les sea aplicado a ellos. Eso significa, que el plazo de un año para desinvertir en las licencias todavía no empieza a contar para ellos, aunque la ley esté reglamentada y promulgada. Ésto lo logra a través de una medida cautelar. Éste tipo de medidas sirven para evitar un daño patrimonial inminente. Son medidas provisorias. Por ejemplo, en un juicio por un accidente de tránsito, es normal que se solicite una medida cautelar para embargar algunos bienes del culpable del accidente para asegurarse el pago del juicio mediante el remate de esos bienes.

El Estado, sostiene que el otorgamiento de la medida cautelar por el juez le provoca un perjuicio que no es susceptible de reparación ulterior y apela la decisión del juez de Primera Intancia. La Cámara Civil y Comercial Federal convalida la decisión de Primera Instancia. El Estado interpone entonces el Recurso Extraordinario Federal ante la Corte Suprema de Justicia para que decida.

El REF procede contra sentencias definitivas emanadas del superior tribunal de la causa, esto significa, que, por simple lectura, no debiera proceder ante una medida cautelar, sino más bien ante sentencias. Sin embargo, la Corte tiene jurisprudencia en la cual ha aceptado la procedencia del REF ante una medidad cautelar, pero frente al supuesto de que tal medida afectare una cuestión federal (situación que no se da en éste caso) o produjera un agravio irreparable (que tampoco se da). Por éstas razones, deniega el REF y devuelve el expediente a Primera Instancia, no sin antes hacer algunas anotaciones:

- No adelanta decisión sobre la obligación de desinvertir fijada por el artículo 161 de la ley 26.522, suspende el plazo de un año fijado por dicha norma. Esto significa que no decide sobre la constitucionalidad o no del artículo 161 de la Ley de Medios porque tal tema no fue resuelto mediante una sentencia por el Juez correspondiente. Por lo tanto, debiera llevarse adelante un juicio tendiente a dilucidar la constitucionalidad o no del mentado artículo respetando las normas procesales; se deberá empezar desde Primera Instancia.

- Remarca que las medidas cautelares son medidas provisorias que no deben extenderse demasiado tiempo. Si ésto se diera, tendría un efecto similar al de una sentencia definitiva y deveniría en abstracto, tornando injusta y dañina a la medida. Por eso, declara que "se considera conveniente la fijación de un límite razonable para vigencia de la medida cautelar".

Luego de éste fallo pueden suceder dos cosas:
- Que el Grupo Clarín inicie un proceso tendiente a que se declare la inconstitucionalidad del artículo 161.
- Que no se inicie tal proceso y el Estado tenga que esperar a que se cumpla el plazo que fijará el juez para la medida cautelar y frente a ésto, interponga nuevamente el REF para que la medida sea dejada sin efecto.

Como opinión personal, Clarín va a ir tras la inconstitucionalidad del artículo, puesto que ésto le asegura el triunfo. En tanto que la medida cautelar puede caer en cualquier momento y no va a poder volver a solicitarla.

martes, 21 de septiembre de 2010

Carta a mi soberbia

¡Oh, eidética soberbia!... Tan buena amiga y tan sabia enemiga. ¿Por qué será que tu dualidad hace de mí el ser que soy?. ¿Seremos acaso el uno para el otro?. ¿Sabremos acaso compensarnos de la forma en que debieramos?... ¿Deberemos compensarnos algún día?.

¡¿Serás acaso una herramienta, un defecto, una atribución, una virtud, un rótulo, un prejuicio, una idea?!... ¿O sencillamente mi condena?.

¿Formás parte mía o yo formo parte tuya?. ¿Es soberbio creer que sos sólo mía?. ¿Es triste aceptarte como sos o será aún más triste querer cambiarte?.

No lo sé...

Tampoco tengo la certeza de llegar a saberlo.

Seguramente tendremos tiempo de llegar a conocernos mejor...


Atte: tu más sincero y leal amigo, tu más férreo y mordaz enemigo, tu más tierno ser humano... el más inhumano de los seres... y el más humano de todos.

Wallycho

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Solidario?... ¡No!, ¿como se te ocurre?. ¡Yo soy inteligente!.

Alguna vez, leyendo un libro de Historia, supe entender la existencia de los sindicatos como esas agrupaciones de trabajadores que, en forma solidaria, luchan por el reconocimiento (en primera instancia) de sus derechos y/o por el sostenimiento de éstos ante alguna omisión dolosa por parte del empresariado (en segunda instancia). En otras palabras, vendrían a ser la organización política de los trabajadores de algún rubro en particular para preservar sus derechos.

Ya que estamos en el tema, éstos derechos, en nuestro país, supieron ser reconocidos a principios y mediados del Siglo XX. Luego las dictaduras supiero soslayarlos en beneficio de algunos socios que (aún hoy impunes) aprovecharon tales concesiones. Un ejemplo palpable es la modificación de la Ley de Contrato de Trabajo durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1883) que permitía despedir mujeres embarazadas, sin absolutamente ninguna indemnización ni preaviso dejándolas libradas a la buena de la sociedad y del Dios Cristiano.

No hace falta que ilustre que ésto es una injusticia aberrante de la cual aprovecharon los empresarios para perpetrar algo que demuestra su real naturaleza. Ante ésto, cualquier ciudadano, formando parte de un sindicato o no, se hubiera solidarizado. Ya imagino las barbaridades que hubieran dicho sobre los dueños de las empresas.

Pues bien. Retomemos la actualidad. Los sindicatos parecen ser pozos de perdición, en los cuales habitan los más grandes infiernos, mafias y triquiñuelas. Manejan las obras sociales; tienen hoteles en Mar del Plata, Pinamar y quieren hacer uno en Punta del Este; han bloqueado una empresa que tenía a sus trabajadores en negro; hacen paro porque no quieren trabajar; ¡y encima son unos negros de mierda!.

De acuerdo. Podríamos decir que deberían desaparecer los sindicatos, pues ellos son la fuente de todos los problemas que tiene la productividad de la Argentina. Hagamos entonces, éste ejercicio intelectual. Imaginemos por un segundo que desaparezcan los sindicatos. ¿Vamos a pedirle a quién que nos ayude?. ¿Al Ministro de Trabajo?. ¿Al empresariado?. A ellos vamos a ir a hacerles entender que necesitamos trabajar dignamente. Pero quedémonos tranquilos que, por suerte, en nuestro país, nunca hubo connivencia entre el gobierno y los empresarios para recortar derechos...

Hoy odiamos a los sindicatos. Hacen paros y no podemos llegar a trabajar. Más, no reparamos en el empresariado que produce éstas reacciones, puesto que ellos seguramente son blancos y han estudiado. Saben de lo que hablan. Gente como uno, por decirlo así. Asumiendo que todos conocen sobre la legislación laboral y hacen un examen profundo sobre las desigualdades o las injusticias. Si todos saben pensar tan bien ¿por qué sacan conclusiones tan dignas de imbéciles?.

Puedo afirmar que muchas veces han repetido cosas que han escuchado y otra veces se dejaron llevar por la ira y la impotencia. Ya no habrá solidaridad entre la ciudadanía. Habrá diferenciación. Ellos y nosotros. Entre nosotros nos diferenciamos, pero nos queremos por otros motivos. Tal vez nos queremos porque sabemos que no queremos que se reconozcan derechos o que los empresarios cumplan con la ley. O únicamente porque odiamos a los sindicatos: "Siempre que prendo la televisión hacen quilombos éstos tipos". ¡Exacto!. Porque la televisión es la realidad histórica por antonomasia. ¡Ellos sí dicen la verdad!. Ellos tampoco estuvieron en connivencia con ningún empresariado. Y muchos menos eran los dueños de las empresas y el empresariado mismo.

Siquiera dejaramos de ver televisión todo el día y empezaramos a mirar la televisión con otros ojos. Si tan solo levantaramos un libro por mes. Si tan solo callaramos lo suficiente y escucháramos demasiado...

Sin solidaridad, sin acompañamiento, con diferenciación injustificada, con ira, bronca y violencia arremetemos el día. ¡Monos imbéciles de un sistema que les enseñó a conformarse!.

Y después nos asombramos de las "barbaridades" que ocurren a diario... Ni siquiera nosotros respaldamos con acciones la corrección política. ¡Pero qué inteligentes nos hace sentir cuando lo repetimos!.

¿Hipócritas? No. Simplemente estúpidos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Bah...

No es el volver a empezar ni tampoco es la nostalgia de cómo lo hubieramos hecho en otro pretérito momento en cual seguramente nos vemos aún más aptos y capaces que ahora. Es más bien la desazón de que los esfuerzos no hayan logrado el resultado que esperamos. Sin duda tuvo resultados, más no eran los que queríamos. Eso lo convierte, o bien en un fracaso o bien en una anécdota.

Ahí veremos que hay millones de frases que nos alientan a seguir adelante y que las cosas no se terminan ahí... ¡paja mental!.

¡Ni la puta frase va a hacer que funcione!. Nos hace funcionar a nosotros, sin dudas. Y a veces, nomás...

Bah, si tan sólo pudiera ver mi vida cómo si fuera una película, sentado en las gradas, comiendo y abrazando a una hermosa mujer tendría muchas críticas que hacerme. Que me hacen todo el tiempo pero no escucho. Podría decir más: me siento orgulloso de esos defectos.

Es más que probable que no me guste el desenvolvimiento del actor y la película me parezca pésima porque no toma las decisiones como las tomaría yo sentado ahí en las gradas.

¡Al carajo! Lo único de lo que somos dueños y somos capaces de destruirlo si ya no nos pertenece más...

Era más fácil ni siquiera haber nacido... al menos para evitar la decepción de ser unos imbéciles que desprecian lo único que tienen, tanto cuando les pertenece como cuando ya no les pertenece más.

martes, 17 de agosto de 2010

Podrido...

Suelo ser algo incisivo con algunas particularidades que no resaltan con frecuencia y ésto no es porque me guste, sino más bien porque asaltan mi atención y suscitan un desvarío que alguna que otra vez llega a buen puerto; y otras, ni siquiera alcanzan a zarpar o las expreso a persona alguna. La frecuencia es caprichosa y lo es también la persistencia de tal asalto del hecho, esto es, lo que llama mi atención. Amenaza con quedarse, pero la amenaza es silenciosa y pocas veces puedo verla... En un análisis más profundo, creo que es mientras escribo ésto, que me doy cuenta que hay una amenaza latente. Eso o simple paranoia.

¿Qué hago cuando pasa algo así?. "Cambia mi accionar de acuerdo al problema". Algo que me resulta redundante, puesto que la frase suele ser frecuentada por aquellos que establecen para con todo el mundo una actitud políticamente correcta y siempre resultan ser seres poco políticos y la mayoría de las veces muy poco correctos.

Ustedes deben conocerlos, son aquellos que repiten siempre "todos tenemos nuestros puntos de vista", "hay que disfrutar la vida", "digo siempre lo que pienso", "podemos pensar diferente... seguro que sí", "soy librepensador (porque pienso lo que yo quiero)", "hay que hacerse responsable de las decisiones que tomamos". Y mi favorita, porque tira por el suelo mis expectativas para con quien la repite: "cuando me enojo... ¡mamita!... ¡agarrate!". En esa sola frase, tiraron por la borda toda cercanía con la correción política.

Pensar, en éste punto, sería poder disfrazar nuestra propia impotencia de la profundidad pensativa en una reacción alérgica a la imposibilidad de lograr algo por nuestro propios medios.

La pregunta que asaltará a quien lee ésto seguramente sea: ¿que tiene que ver que alguien se enoje con la corrección política?.

Se puede enojarse y quedarse dentro de lo que me gustó llamar "corrección política" propia. Definida en éste contexto como el conjunto de frases que se repiten porque suenan lindo y hablan de un ideal. ¡Y eso es lo lindo de ésto!. Que está el ideal manifestado. En palabras, claro está. Porque cuando se enojan es mejor correr a refugiarse a la primera capilla, confesarse y esperar el perdón ante dios. ¡Y él nos guarde, puesto que seguramente hasta son capaces de tomar venganza!.

Y toman la venganza comportándose como idiotas, perdiendo todo principio ético con tal de hacer que la otra persona se sienta mal. Al menos un poco. Si resultare el ridículo de la otra persona, mucho mejor. Luego, somos poderosos, podemos conseguir todo lo que nos propongamos contra cualquiera, porque logramos vengarnos de manera efectiva...

Hermoso, ¿no?.

Ya hablando desde mi experiencia, todos aquellos vengativos, aún no logran la meta que se propusieron hace 5 años. Podríamos decir que están ocupados vengandonos, pero seguramente pecaríamos de vengadores.

No quiero ser soberbio, pero hay comportamientos que dicen mucho más de lo que las personas mismas dicen de sí mismas. Y he llegado a la conclusión que no es el dinero el único interés espurio. A ésta altura, tal vez el dinero sería un interés altruista al cotejarlo con el interés que los impulsa a actuar en las situaciones en que pierden todo cordel con la corrección política y los marca automáticamente en autómatas (si se me permite la redundancia). Seres de reacción, nunca de acción. Reacciones inútiles, despotricadas y justificadas en la acción injusta del otro y nuestra propia incapacidad para dominar la estupidez.

Y llegamos una vez más a lo mismo. A repetir frases bonitas: "la teoría no se traduce en la práctica".

Y pareciera ser el final.

Pero no, ésto promete repetirse por siempre. Es un ciclo. Y los ciclos parecen ser eternos.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El Interesante

A veces retomo la senda de hacerme las preguntas necesarias para sentirme importante e interesante. Trato de hacerlo con mayor continuidad, puesto que la actualización hace a las cosas aún más interesantes. Pues, me he preguntado y preguntado. No he llegado a ningún lado.

¿Será que sólo me interesa ser intersante?. ¿Lo soy acaso?. No me gusta perder el tiempo en juzgarme con mucha profunidad cuando estoy escribiendo, pero resulta que el juzgamiento se hace manifiesto cuando releo lo escrito. No siempre es así, sin embargo, a veces funciona.

Si alguien me preguntara qué estoy haciendo de mi vida seguramente respondería: "dando mis mayores intentos para seguir siendo lo que los demás se han creído que soy". ¿Soy una mentira, entonces?. Probablemente. Todos mienten y muestran sólo lo que les conviene mostrar, ya sea por decencia, por principio moral, porque les avergüenza lo que son o simplemente porque les da miedo darse cuenta lo que no son; y son en realidad seres horrendos, pútridos, banales y tristes. ¿Donde encajo yo?.

Encajo donde me conviene. Donde tenga argumentos para justificarme; aunque el argumento me transforme en un pensador que sostiene fuertes posiciones, mi intento fue únicamente no vaciar lo que he elegido y diferenciarme de los idiotas que les encanta hablar y nunca pensar. El pensamiento de esos imbéciles es quedarse con el primer rayo que les pase por el cerebro. Se formulan la pregunta y se la responden inmediatamente, ¡y esa habrá de ser la única verdad!. ¡¡Se rasgarán las vestiduras y gritarán su razón a Dios, Satán y los putos Sumerios!!.

Haganlo con tranquilidad, que los últimos están muertos hace miles de años, y los dos primeros se cagan de la risa en el mundo de la fantasía.

Si pudiera le cortaría el cuello a aquellos que interrumpen la sabiduría del silencio; como asímismo a quienes denostan la sabiduría que existe en el ruido ensordecedor.

lunes, 26 de julio de 2010

Make up

¿Y cuanto tiempo ha pasado?... ¿Tres años, acaso?... ¿Cuatro?... Creería que tres. Pregunto porque recordar se me hace difuso, pierdo el hilo y mezclo esos recuerdos. Después, como dijera Pablo Rago, no se si son recuerdos de recuerdos o los estoy imaginando. Tal vez creo que fue así.

El tema es que quiero ver lo que ha sido de mi en esos tres años. Aún tengo críticas y no valen de nada. El futuro parece ser únicamente lo que realizo día a día y nada queda librado al azar... ni aún por azar. ¿Estaré fabricando mi propia suerte?.

¿Perdí el tiempo?. Seguramente. También rescaté algun tiempo de otros momentos y los reinvertí en el presente para hacer algo con el futuro. Y aquí ando, cual sabedor de la vida, reinventando mis excusas y haciendo de ellas leyes adoquinadas en la pared principal de lo que sabe hacer las veces de mi vida. Pintado cual mural, me maquillo para que mis defectos se noten cada vez menos.

Vienen de todos los colores y de todos los sabores. ¿A la gente le gusta verme maquillado o creerán que es real lo que están viendo?. ¿Ese maquillaje es mi realidad y estoy tan acostumbrado a usarlo que ya forma parte inseparable de mi?.

Preguntas, preguntas, preguntas... ¡¡Deberían descansar en su casa y no en mi cabeza!!. Pues, no se conforman con descansar únicamente, sino que también hacen un nido, con su estar, su pequeña biblioteca y hasta desarrollan artes culinarias y cocinan ideas tan irreales que suelen tener buen sabor. Habrá de ser el sabor de la autocomplacencia, puesto que no me dejan satisfecho.

Es incompleto, lo se... es lo que existe por ahora y no hay más, lamento la decepción y la pérdida de tiempo, pero es el dulce maquillaje que se postra sobre mi vida producto de la falta de aceptar que esas preguntas pueden tener razón al preguntarme y cocinar ideas que me hagan perder el equilibrio y retomarlo tomado de una baranda que inventé y todos ven.

¡Si seré ingenioso!. He hecho que la gente crea que tengo un sostén real. Es tan irreal como cualquier otra cosa. Y se irá conmigo cuando muera físicamente, nadie lo va a aprovechar, nadie lo va a recordar, nadie va a tener en cuenta que en algún momento un idiota tuvo la irreverencia de crear algo de la nada y le hizo saber a la gente que era real, que tenía vida y que sobre todas las cosas era lo más importante que había.

¡Idiotas por no aprovecharlo!... ¡¡¡Y más idiota el inventor!!!.

martes, 8 de junio de 2010

¿Por qué los detesto a los intelectoides?

¿Alguna vez supe qué es ser libre?... No se si lo supe, pero ahora sí lo se. Preguntarán ahora: "Bien, pues, decinos qué es". ¡No se los voy a decir, obviamente!. La libertad, como el amor, debe ser encontrado y explicado por uno mismo. Sino la búsqueda no tiene el menor sentido.

De lo contrario, sería algo así como adquirir un librito de fórmulas matemáticas para resolver las ecuaciones. Las soluciones saldrían rápido, no?. Aunque todos sabemos que la vida no es una ciencia exacta. Y tengo mis dudas de que sea una ciencia social. Me gusta verla como arte. Y creo que no soy el único. Más aún, estoy seguro de que esa concepción no me pertenece.

Hay demasiado estúpido soltando frases armadas y repetidas hasta el hartazgo. Es entonces que les pido que ahonden en su frase y tales explicaciones concluyen con un "no se". "Es como que hacés lo que querés, porque querés, cuando querés... no se".

Bueno, me quedo más tranquilo... al menos sabe hablar. Creo que la ciencia que se quiere hacer de las cosas de la vida y de los valores que a ella rodea nos está impidiendo hacernos parte de ellos y no ser meros comunicadores de sus principios.

¡¡Es así, como los ejércitos de imbéciles eternos adolescentes y aduladores del Carpe Diem globalizador, lanzan estupideces a los aires!!.

sábado, 5 de junio de 2010

Who am I?...

Me han dicho bruto, grosero, asqueroso, vulgar, maleducado, maldicente, estúpido, innecesario, egoísta, mugriento, interesado y malintencionado. ¿Soy todas esas cosas?. Algunos filósofos dirían que sí, que en efecto una persona es lo que cree que es y lo que los demás piensan que es... Soy poco tolerante con ésta pérdida de tiempo, así que estoy seguro, sin lugar a dudas, que soy todo lo que se dijo arriba. Pero también estoy seguro que soy mucho más que eso, aunque no sea visto, aunque no interese, aunque se pierda en el océano de la indiferencia moribunda de quienes saben mucho sobre la gente.

¿Qué me gusta?. Me gusta ser todo lo que soy. Un muy buen amigo me dijo una vez: "¡qué pelotudo que soy!", a lo que respondí con una pregunta que, siendo sincero, fue lo primero que se me vino a la cabeza en ese momento: "¿acaso es malo ser boludo?" y continué diciendo: "yo creo que es necesario ser un boludo, tanto para los demás como para uno mismo". Éste aparente intento de justificar la propia estupidez desde la necesariedad, seguramente, habrá de tornarme aún más idiota. Voy a atreverme a responder lo mismo: me gusta ser todo lo que soy.

Quien quiere quedarse con lo peor de mí, lo tendrá y podrá compartirlo. No voy a darle el gusto de que se regocije con lo peor de mi mismo. Podría decir que importan únicamente las cosas buenas que hago y eso es lo que les importa a mis amigos. Sin embargo, mis amigos son tales, porque conociendo lo más abyecto de mí mismo siguen ahí. No escondo mi peor parte, la disfruto.

¿Lucho con mi peor parte?. Bueno pues, tengo a mis amigos cerca y mis enemigos aún más cerca.

"Pero cómo... ¿no es que te gusta ser todo lo que sos?... ¡te estás contradiciendo, Wallycho!". ¡Ja! Lo estoy haciendo, ¿no es así?. Lo hago porque soy un hombre contradictorio, pero que tiene razones para serlo. Me gusta generar éste tipo de contradicciones en mí para después justificarlas. Es una forma idiota de justificarme la pseudo-inteligencia que me adorna frente a quienes están fuera de mí.

¡No soy inteligente, culto, erudito ni estudioso!. ¡¡Soy mucho más que eso!!. Y por sobre todas las cosas, soy soberbio. Tan soberbio que tengo dos razones por las cuales hago absolutamente todas las cosas que están entre mis tareas:

1) Soy mejor que todos y trabajo para seguir siendolo.

2) Los demás saben que soy mejor que ellos. Quienes no lo soporta intentarán sobrepasarme y el resto me besará los zapatos aunque estén llenos de mierda.

No es bueno lo que hay, ¿verdad?.

jueves, 3 de junio de 2010

Relevo del pensamiento

Pues, resulta necesario dadas algunas circunstancias, relevarnos del pensamiento para entrar en la actividad que ocupa nuestra atención, provocándonos lagunas interplanetarias, para hilar así, una mejor idea. Probablemente no sepamos de qué, por qué, ni para qué buscamos eso. Incluso, creo que nunca me detuve a pensar sobre por qué retirar por momentos el pensamiento y colocarlo en el congelador, para devanar los apetitos de las sensaciones, en alguna adicción química que nos condene o simplemente nos altere para olvidar que la realidad nos invade.

A veces creo que el cerebro sería un sistema de engranajes que deben ser cuidadosamente vigilados, aceitados (para evitar el herrumbre) y, en algún momento, será apagado... sea por la inevitable mano de la muerte, sea por la muerte voluntaria durante algunos instantes o, peor aún, por lo que reste de vivir. Redundar sobre la vida y la muerte resulta una actividad ociosa, que no me ocupa en este momento.

Pensar o ser pensado, divagar y hablar en vano, almorzar o ser almorzado... ¡Cuan distintas son las cosas si las situamos distanciadas por circunstancias! Ideas macabras y geniales nos bombardean constantemente. Las dejamos pasar y les ofrecemos algún consomé o las expulsamos violentamente hacia el espacio, "¡que alguien más se ocupe de vos!" le gritamos. Se van. Pero cual si hubieran ingresado cubiertas de pintura indeleble y de color chillón, su ausencia nos convierte en nostalgicos. Las preguntas se suceden y las respuestas no. El ánimo nos hace una zancadilla más. Y muchas veces (o tal vez siempre) las salimos a buscar, como enamorado de producción fílmica americana, corriendo bajo la lluvia y gritando su nombre. La imagen que tenemos de nosotros se torna estúpida, débil y huidiza de sus mejores momentos. Nos conmiseramos de nosotros mismos y sentimos aún más pena. La empatía sobre uno mismo suele ser destructiva, cuando menos nociva... pero sentimos que nos sirve de algo, aún no sabemos de qué. Siendo la empatía algo que se siente respecto de las situaciones de los demás, parece un absurdo utilizar "empatía sobre uno mismo". Y he ahí también mi punto: quien hace ésto, intenta verse desde el punto de quien está fuera de sí, viendo cómo se ve. Allí, puede suceder que le guste la idea de victimizarse (mayormente) y apiadarse de sí mismo. Grande es la decepción cuando los demás no prestan atención a nuestra "llamada de auxilio" y nos sentimos aún más miserables. El auxilio de las frases que explican la existencia asaltan nuestra miseria y nos susurran al oído "por algo suceden las cosas". Y presas de una droga elaborada, vendida, consumida y digerida por nosotros mismos, caminamos zigzagueantes de un extremo al otro.

El sueño pareciera ser la solución a muchas cosas. El sueño del amor, de la justicia, de los finales y de los comienzos. Soñar sobre ellos nos hace sentir que hay posibilidades de todo. En esos momentos el superhombre es en nosotros y la idea pareciera querer aflorar, pero el tiempo (sabio, inútil y desposeído de toda compasión) nos demuestra que las cosas deben germinar. No nos creemos agricultores. Somos científicos de bata blanca, que desmenuzan las circunstancias, las catalogan y les otorgan un valor que, pretendemos, sea eterno. De suyo que, una vez más, nos resultó imposible conseguirnos. "¡Somos finitos, maldita sea!... las cosas no serán eternas". Los sueños huyen una vez más y tambalea nuestro edificio.

Cuando menos lo esperamos aparece la afinidad. Las personas que han sabido excavar en nuestra vida, construir allí su nicho y ocupar un lugar. Más sabiamente de lo que nosotros podríamos llegar a hacerlo, se situaron. En forma involuntaria, allí habitan. Nos hacen seres importantes, interesantes e irremplazables. Allí están. Cual muletas, nos ayudan a caminar; cual soporte nos ayudan a ponernos en pie; cual baldoza floja, nos ayudan a tropezar y, si no hemos tenido la atención necesaria, también nos ayudan a caer... Pero ahí están, son parte nuestra y de nuestras circunstancias. Así, las catársis se suceden una tras otra, convertidas en un alud irrefrenable y cruel, que vuela por los aires los tapujos y nos muestra una vez más débiles. Aunque nuestra debilidad no sea mala, nos hace mal. Aunque no queramos, aunque lo evitaramos y la empujaramos hacia fuera, pues a ninguno nos gusta ser vistos desprovistos de murallas. Nuestro mundo es Constantinopla y sus murallas se desvanecieron como si el calor las hubiera evaporado. No debilitados lo suficiente como para tomar las armas, nos armamos de valor una vez más. "Ahí voy... ¡tómense del pasamanos si no quieren que los arrastre!". Y cual berzerker vikingo, embestimos con la vida, con las ideas, con los problemas, con las tribulaciones, con nosotros mismos y con el universo.

Poseídos de una embriaguez de confrontación, el mundo nos recibe. Nos toma, mastica, escupe y devuelve al basurero. ¡Pero no nos reconocemos basura, nunca lo seremos! Y lo enfrentamos una vez más...

Así, sin darnos cuenta, transcurrió una vida frente a nosotros. Entre muchas otras circunstancias. Nos maltrató y nos mimó, cual madre a su hijo...

¿Y ahora?. Ahora, pues, voy a dejar éste relevamiento del pensamiento... voy a enfrentar al mundo, poseído una vez más.

Aunque muera en el intento.