lunes, 11 de abril de 2016

De los Círculos Viciosos

La suspicacia propia de un alma enferma es capaz de entablar relaciones degenerativas entre las suposiciones mala leche de su mente y la precariedad de educación humana que otorgan las instituciones. Las mismas que han sido transformadas en enciclopedias con amplios índices temáticos y nula profundización.

La programación humana se da ante la repetición del estereotipo del erudito malhumorado y ceñudo, que antes que la espada, emplea la lógica para dar batallas propias de una cata de vinos antes que una búsqueda de verdad. La malformación moral mayor de los tiempos que corren es haber creído que la ingesta de conocimientos alimenta el criterio, reemplazando a la experiencia. Que el ceño reemplaza al buen juicio y que una falacia es igualmente válida que el conocimiento probado.

La adquisición de conocimientos desvela el mundo ante los ojos del observador, dotándolo de conocimientos sistematizados de tal manera que las conclusiones llevan de una conceptualización a la siguiente. Aún así, las ciencias exactas posibilitan un perfecto devenir conceptual dado su carácter inmutable. Por otro lado, las ciencias sociales ven constantemente cambiar los postulados y los análisis, como así también sus síntesis, tornando la averiguación de la verdad en un verdadero rally a campo traviesa.

Partir de dogmatismos no científicos en las ciencias sociales equivale a la inutilización total del procedimiento lógico, al dar por sentadas las bases que se intentan descubrir. No hay conclusión que pudiera ser discordante a la misma de la que se partió al principio. En otras palabras, empezando así no puede terminarse de otra manera. 

He aquí un círculo vicioso.


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