sábado, 29 de agosto de 2015

Lo imposible desespera

El brillo en los ojos responde
A quienes en ellos se reflejan.
Sublimando, lo invitan
A olvidar el sueño que lo aqueja.
Así el dolor de lo imposible,
Se concentra entre ceja y ceja.

Blandiendo experiencias bellas
Se entrega a una carrera.
Se desprende de males y dogmas
Enfrentando a la vida angurrienta.
Caminando despacio, se sienta.
Dubitando su suerte, lo tientan.

No es un sueño ni un treta.
Algo toma su paciencia,
Merodeando la mejilla
Lo arrebata la tristeza.
No hay temores ni consciencia
En su vida amarillenta.

Se despide cabizbajo
Va pensando ya su suerte.
Cuando tenga sus abrazos
De toda esa buena gente
Que ocultan a sus ojos
Esa vida que le miente.

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