viernes, 14 de abril de 2017

De parte de quien?

Poco se yo de esas siembras,
De esas pocas simpatías,
Que aunque suenen estridentes
No serán de algarabía.
Más el ruido impertinente
No entretiene ya a la vida.

Cual cencerro oxidado
Agrieta la calma del soldado
Que descansa, allí, acodado,
Una guardia matutina.
Y se escucha! Aún rechina!
La potencia de sus días.

Frutos secos en el desierto
Da la vida a los errantes
Lleva su tiempo una máxima:
"¡Sin dolor no hay alimentos!
¡Que lo ubiquen sus placeres!
¡O tal vez sus sentimientos!"

Pues un hombre sin Oriente
Le ha trocado el alimento.

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