martes, 2 de junio de 2020

Conspiranoia, Religión y Racionalismo


Si no ha de despertarnos nada todo lo que está sucediendo, lo que ha sucedido y las previsiones de lo que se espera hasta fin de año, entonces la tarea de adormecimiento ha sublimado el plano consciente del ser pensante que interactúa con lo que lo rodea, y podemos darle lugar a la pérdida total de esperanza. En cierto punto es necesario que se generen inquietudes, preguntas y cuestionamientos sobre algo de lo que sucede alrededor. Claro que siempre aparecen ante nosotros quienes encuentran casualidades donde no las hay, o que fuerzan los hechos para que encajen en la conspiración, o bien, quienes llegan a conclusiones asombrosas pero que ante la información completa se puede observar el retaceo.


Las conspiraciones están dominando el espectro: Iluminatis, chips de rastreo, armas biológicas, gobiernos de élite, negocios con la salud, OVNIs (éstos últimos confirmados durante el aislamiento), siendo éstos los primeros peldaños de un gran palacio construído para explicar el poder, las injusticias, las guerras y las enfermedades del mundo. Las conspiraciones han reemplazado la fe religiosa por un pretendido convencimiento racional basado en evidencia, aún cuando los razonamientos que unen la evidencia hayan sido forzados. No sería saludable darle lugar a toda teoría conspirativa que se presente ante nosotros, pero tampoco sería lo sano descartarlas in limine.

Se atribuye a Maquiavelo ser el autor de la fórmula "piensa mal y acertarás" y es lo que nos lleva directo al lugar en el que abrevan las teorías de conspiración. Un hecho detrás de otro encadenado por malas intenciones e intereses espurios pueden darnos prima facie la fórmula para el desarrollo conspiranoide. Es decir que, ante una teoría formulada, el receptor podría emprender un viaje aún más largo montado sobre su lomo, usando como vector la frase de Nico. Y llegar a las conclusiones aún más inverosímiles y, tal vez a veces, arrimarse a la realidad.

Claro que para llevar algo adelante cuando no se tiene el poder suficiente es necesaria la celebración de ciertos acuerdos y éstos pueden rastrearse en todo el espectro social. Los trabajadores acuerdan en el ámbito gremial, los empresarios en las cámaras comerciales, la política en las comisiones legislativas, los vecinos en uniones vecinales y en consorcios. La conspiración es un acuerdo también, pero que no es explicitado a la sociedad por estar motivado en intereses inconfesables. Dado que permanecen en la oscuridad obran en la oscuridad, con métodos que no son convencionales y cuyas acciones no deben estar justificadas racionalmente.


Ante ésto, es normal que abunde toda formulación medianamente racional. Por supuesto que la realidad y los hechos terminan destruyendo cualquier teoría, pero eso no inhabilita ni impide una nueva formulación. El ciclo de renovación propio de la naturaleza se hace presente a cada paso y no va a quedarse afuera en ésta.

Hay quienes sostienen filosóficamente que la Fe es un atributo racional del ser humano. Y si hay que creer en una teoría de conspiración hemos encontrado, entonces, un reemplazo a la religión. Un reemplazo que cubre las lagunas que los textos bíblicos y las doctrinas institucionalizadas de la Fe no han logrado alcanzar.

Hay espíritus para los que "la única que certeza es que no existe certeza alguna" no es una máxima aceptable.

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